domingo, 24 de octubre de 2010

PIERRE-AGUSTIN CHABOSEAU (1896-1946) UN SERVIDOR DESCONOCIDO

ORDEN MARTINISTA TRADICIONAL

PIERRE-AGUSTIN CHABOSEAU (1896-1946)

UN SERVIDOR DESCONOCIDO

por Christian Rebisse.


P.A Chaboseau en 1942.

Cuando se evoca la Orden Martinista, inmediatamente viene a la memoria el nombre de Papus. A menudo se olvida que este movimiento espi­ritualista cuenta con brillantes personalidades, sin las cuales, no hubiera alcanzado el éxito con que la hemos conocido. Aunque algunos colaboradores de Papus, tales como Stanislas de Guaita, F. Ch. Barlet (Albert Faucheus), Sédir (Yvon Leloup), son de sobra conocidos, hay otros como Victor-Emile Michelet y Augustin Chaboseau que han quedado en la sombra. Conocemos mejor a Victor Emile Michelet desde que Richard E. Knowles le ha dedi­cado un libro (1), pero Augustin Chaboseau, ha sido ignorado por los biógrafos (2). Este Servidor Desconocido, esconde sin embargo, múltiples talentos. Y si bien es cierto que Papus fue el organizador del Marti­nismo moderno, a menudo se olvida que tuvo un asociado, Augustin Chaboseau, y que éste debe ser considerado como cofundador de la Orden Martinista. Ha llegado, por tanto, el momento de que conozcamos más ampliamente esta atrayente personalidad, por su contribución a la conser­vación del Martinismo Tradicio­nal y por su cualidad de humanista.
Hemos podido redactar esta biografía gracias al reciente des­cubrimiento de los archivos de la familia de Augustin Chaboseau. Las principales informaciones que figuran en este artícu­lo, pertenecen a un pequeño cuaderno titulado “In Memoriam de Augustin Chaboseau”, escrito por Madame Rosalie Loui­se Chaboseau poco después de la muerte de su marido. (3). También van a ser utilizadas las notas manuscritas que Augustin Chaboseau tema cuidadosamente archivadas, y que estaban des­tinadas a formar parte de su dia­rio, bajo el título de: “Mi libro de bordo, Sesenta años de Nave­gación Literaria y Política”.

La familia Chaboseau

Pierre-Augustin Chaboseau nació en Versalles el 17 de ju­nio de 1868. Su doble nombre nos lleva hasta sus orígenes. El primero, Pierre, lo heredó co­mo continuación de una larga tradición familiar que provenía del siglo XIII. Efectivamente, ha­cia 1220, el Duque Pierre 1 (4), se detuvo un día en una posa­da y actuó de padrino del pri­mer recién nacido de un antepa­sado de la familia Chaboseau. A partir de ese momento, fue tradicional que el primogénito de cada generación llevara el nombre de Pierre. La familia Chaboseau (que anteriormente se escribía Chaboseau de la Chabossiere) tiene sus raíces en la nobleza francesa, y Pierre-Augus­tin hubiera podido hacerse lla­mar por los siguientes títulos: Marqués de la Chaboissiere y de Langlermine, Conde de Ker­cabus, Kerpoisson, de la Moriniére, Trévenégat, la Béliniére, la Pommeraye, Baron de la Borde, de Atrie, el Poreau, Rivedoux. Los Chaboseau eran también Señores de la Fuye, Procé, Bodouét, la Guionniére, la Tillerol­le, Saint-André, Kerlain, Kefres­sou, Kernachanan, tierras nobles del Poitou, de Vendée, de Maine, y Loire, Mayenne, Sarthe, Bretagne, Loire inferior, Ille y Villaine, Orne y Cótes Nord (5). Durante la Revolución Francesa, el poseedor de estos títulos los quemó en “el altar de la razón”, y se arruinó completamen­te. Augustin no utilizó jamás el nombre de Pierre para firmar ninguna de sus obras, ya fueran poéticas, literarias, científicas o históricas. Tan sólo utilizó el de Augustin. Este segundo nom­bre le fue dado por su madre, Elisa-Celestine (1847-1920) en recuerdo de su padre, Antoine-Agustin Lepage a quien rendía un verdadero culto. Augustin-Marie Chaboseau (1835-1898), padre de Augustin, era militar, y su carrera le exigía fre­cuentes desplazamientos. Estos viajes no fueron nunca un problema para los estudios del jo­ven. Es necesario decir que el joven Augustin demostró siempre una aptitud fuera de lo común para los estudios. El trabajo del Liceo no podía saciar su apetito intelectual. “Devoraba” todos los libros de las bibliote­cas escolares y todos aquellos que sus padres y amigos ponían a su disposición.

La juventud

A la edad de catorce años, ya había leído enteramente la Biblia. Esta lectura trastornó hasta. tal punto al joven adoles­cente, que constituyó el punto de partida de lo que a lo largo de toda su vida, fue su mayor preocupación: leer, estudiar y comparar los textos sagrados de las distintas religiones. Dedicó sus vacaciones de Navidad del año siguiente a la lectura de El Corán, una vez que hubo regresado al Liceo de Mans, fue el diccionario de ciencias filosó­ficas de Adolphe Frank lo que leyó y releyó, tornando numero­sas notas. Después fue el diccio­nario de las literaturas redacta­do bajo la dirección de Vapereau, lo que llamó su atención. Lo recalca en su diario: “Lo que aprendí gracias a Franck y Vapereau durante el año escolar 1882 - 1883, es la base de lo que se considera mi erudición”. Al año siguiente se sumerge en “la Imitación de Cristo”. ¿Es Augustin Chaboseau un superdo­tado? Es difícil de afirmar, en cualquier caso, posee aptitudes poco comunes en algunas mate­rias. “Los Franceses conciben que se tenga una vocación irre­sistible por la música, el dibujo, la pintura... Pero nunca nadie ha admitido que se sien­ta un gusto similar por el poli­glotismo. Sin Embargo... an­tes de mi entrada en el Liceo, mi madre había comenzado mi iniciación en el inglés, mi padre había hecho lo mismo con el alemán, y me había confiado a un bachiller para que me enseñara el latín que correspondía al programa del octavo curso. Excelente preparación, pero in­suficiente para explicar que des­de que llegué al séptimo curso, fuera el mejor alumno de latín y de alemán, y que cuando pa­sé al sexto, fuera el mejor en griego, y todo ello sin apenas darme cuenta, incluso puedo decir que sin el menor esfuer­zo. Así continuó todo durante los cinco o seis años siguientes en lo relativo al italiano, proven­zal, catalán, español, portugués, así como flamenco y holandés. Cuando estuve en Pau, en tan solo unas semanas me familiari­cé con el bearnés, y después naturalmente, con el gascón. Después de la enseñanza secun­daria, me sumergí hasta el cuel­lo en el sánscrito. Un ruso me enseñó su lengua en pocos me­ses, y como consecuencia, no tardé en poder traducir cual­quier cosa del polonés y del ser­vio (6). Más tarde, aprendí el bretón, el esperanto, y al mis­mo tiempo leía el sánscrito y el pali”. A este don de lenguas, hay que añadir el que heredó de su padre: la música. Tomó cla­ses de piano desde los seis años de edad, y toda su vida tuvo pasión por la música y el canto. La partida de su padre hacia otra guarnición, fue ocasión de nuevos encuentros que le abrie­ron otros campos de investiga­ción. A pesar de este desplazamiento, el padre de Augustin quería que su hijo terminara el año escolar en el Liceo de Mans, y por ello, le confió a su amigo Jean Labrousse, que como el padre de Augustin, era oficial. Los Labrousse eran espiritistas convictos y estaban muy unidos a Pierre-Gaétan. Leymarie, re­dactor en jefe de “La Revista Es­piritista”. Este encuentro abriría el espíritu del jovencito hacia “los mundos invisibles” y con­tribuiría a depositar en él “el primer germen de sus preocupaciones místicas” (7).

Pierre-Caetan Leymarie y el Espiritismo

Aquí es necesario detenerse unos instantes en la personali­dad de Nerre-Gaetan Leymarie (1817 - 1901). Fue uno de los más ardientes discípulos de Allan Kardec, el fundador del espiritismo. Pero si Pierre-Gae­tan Leymarie era un espíritu tre­mendamente activo, también era un humanista, y ofrecía las columnas de su revista a todos los que defendían “una causa espiritualista, o esencialmente humanitaria o moral” (8). Fue un militante de la causa de la paz, y uno de los pioneros de la emancipación de la mujer. Leymarie se había dado cuenta de que sus contemporáneos no estaban aún preparados pa­ra comprender las nuevas cien­cias psíquicas. De la misma ma­nera, estimaba que eran necesa­rios muchos esfuerzos para de­sarrollar la cultura general de los franceses. Para conseguir es­te objetivo, secundó, en compa­ñía de su mujer y de su amigo Jean Macé, la fundación de la “Liga para la Enseñanza”(9).

Pierre-Gaetan Leymarie

En 1889, Pierre-Gaetan Leymarie organizó el primer congre­so espiritista internacional so­bre suelo francés. No sólo era un hombre sensible, sino tam­bién desinteresado y modesto. Ejerció cierta influencia sobre numerosas personalidades (10). Murió en 1901, y su tumba lle­va la siguiente inscripción: “Morir es abandonar la sombra pa­ra entrar en la luz”. Los Labrous­se hablaban mucho de Leymarie a su joven amigo Augustin, pe­ro no fue sino mucho más tarde en París, cuando se produjo el encuentro de ambos.
Pierre­Gaétan Leymarie ejercería una profunda influencia sobre Au­gustin Chaboseau. Al igual que él, Augustin se sentirá apasiona­do por la educación y dedicará parte de su tiempo a la “Liga para la Enseñanza”; como él, luchará para obtener los de­rechos de la mujer; como él, no se contentará con elaborar bellas e intelectua­les teorías a la som­bra de un salón con­fortable, sino que se interesará en pri­mer lugar por la práctica.

La Iniciación Martinista.

Sus padres, inquietos al dejar solo en París al joven estudian­te, le habían recomendado qué visitara a su pariente, la marque­sa Amélie de Boisee-Mortemart (12). Era una mujer llena de gra­cia y distinción. Llevaba viuda varios años y, totalmente arruinada por su marido, vivía dando clases de piano, de canto y de acuarela a una clientela mundana y burgue­sa del barrio de Ternes. Artista de múltiples dones, también es­cribía artículos en diversas revistas. Desde su primer encuen­tro, se estableció una gran com­plicidad entre Amélie y el joven Augustin. En el plano literario, llegó a publicar en su propio nombre un artículo escrito por Augustin en “El Arte y la Moda” en marzo de 1891. Pe­ro fueron sobre todo sus afini­dades místicas las que más les acercaron. Amélie se interesa­ba grandemente por el espiritis­mo. “Era mística, más que místi­ca, ninguna ciencia oculta tenía secretos para ella. Si bien es cierto que seguía la línea de Adolphe Desbarrolles (13), lo que más le apasionaba era el Martinismo” (14). Si el joven Augustin conocía lo que era el espiritismo, ignoraba totalmen­te todo lo que se refería al Mar­tinismo, por lo que Amélie deci­dió educarle en este tema. “Me prestó los libros de Elme Caro, de Jacques Matter, de Adolphe Franck (15). A continuación los de Saint-Martin. Después, no dudó en iniciarme de la misma manera en que ella lo había si­do por Adolphe Desbarrolles, discípulo directo de Henri de Latouche (16).
De esta forma, en 1886, Au­gustin Chaboseau, se convertía en S.I. y entraba en la cadena de iniciados martinistas que se remonta a Louis-Claude de Saint-Martin. Sin embargo, el Martinismo todavía no tenía es­tructura, no estaba organizado, y no se podía hablar aún de “Orden Martinista”. Fue un encuen­tro providencial el que iba a ha­cer cambiar la situación.

El encuentro con Papus

Papus

Algún tiempo después, Jean Labrousse se instaló en París, y era natural que volviera a encon­trarse con Augustin Chaboseau y que le presentara a su amigo Gaetan Leymarie. Éste le puso en contacto con el ambiente místico y esotérico parisiense y le ofreció colaborar en la “Revis­ta Espiritista”. El 15 de diciem­bre de 1889, Augustin publicó en esta revista un informe sobre los Oficios Budistas en la Expo­sición Universal de París. Fue en París donde hizo amistad con numerosas personalidades tales como los hermanos Cros, Villiers de l’Isle-Adam, que llegó a con­vertirse en su íntimo amigo, Emile Bourdelle... etc. Por con­sejo de Leymarie, el joven exter­no de medicina se presentó en el Hospital de la Caridad y allí conoció a Gérard Encausse, un joven interno que empezaba a hacer algunas publicaciones ba­jo el seudónimo de Papus. De esta forma nació una gran amistad. En largas discusiones sobre el esoterismo y la místi­ca, descubrieron que ambos eran Martinistas y decidieron la creación de una Orden Marti­nista que pudiera transmitir es­ta iniciación. Y es por este moti­vo, por el que debemos conside­rar a Augustin Chaboseau co­mo cofundador de la Orden Martinista.
Papus y Augustin Chaboseau se unen a algunos amigos tales como Stanislas de Guaita, Lu­cien Chamuel, F.Gh. Barlet, Mau­rice Barres, Joséphin Péladan, Victor-Emile Michelet, así co­mo otros más, y de esta for­ma nace la Orden Martinista, hacia 1890. Papus es un orga­nizador, de manera, que con el fin de asegurar el éxito de esta empresa, crea toda una es­tructura, en la que está compren­dida una librería, una sala de conferencias y revistas. Augustin colabora en la revista “Inicia­ción”, de 1889 a 1891, poste­riormente Papus le confía el car­go de redactor jefe de la re­vista “El velo de Isis”. Tambi­én será secretario de redacción de “Psique”, revista de la que era redactor jefe Victor-Emile Michelet. En 1889, tuvo lu­gar en París un congreso espi­ritista del que Gaétan Leymarie escribió un informe en un grue­so volumen. En este libro, se encuentran informes de Augus­tin Chaboseau sobre las ponen­cias alemanas, holandesas e ita­lianas. Todo esto no impide que Au­gustin Chaboseau continúe con sus estudios de medicina. Sin embargo, cuando llega el mo­mento de ocuparse de la tesis, Augustin siente escrúpulos. La idea de que la vida de otros es­té entre sus manos le causa pa­vor. Por ello, decide abandonar la medicina y dedicarse por en­tero a la literatura. Papus le ani­ma en este sentido, y conocien­do su pasión por la filosofía bu­dista, le insta a escribir un libro sobre este tema, diciéndole: “Co­noces a fondo las religiones, las filosofías y las artes de Extre­mo Oriente, incluso tu situación en el museo Guimet te permi­te documentarte fácilmente” (17). Augustin pone manos a la obra, no contentándose con traducir los textos sagrados, aprende el sánscrito y trabaja directamente sobre los textos antiguos. Desde 1890, Augustin presenta su manuscrito a Papus y juntos lo llevan al editor Gar­re que publica este libro en 1891. Papus crea en el seno del Grupo Independiente de Estu­dios Esotéricos, una sección con­sagrada al estudio de las cien­cias orientales dirigida por Au­gustin Chaboseau. Cuando en 1891, Papus pu­blica su “Tratado Metódico de las Ciencias Ocultas” (ed. Gar­re), pide a Augustin Chabose­au que le prepare como anexo a su libro, un glosario de los principales términos de la cien­cia oculta oriental. Este apéndi­ce se publica también en un pe­queño folleto. Durante los pri­meros años del Martinismo, Au­gustin Chaboseau será, junto con Stanislas de Guaita y Cha­muel, el mejor colaborador de Papus. En 1891 los Martinistas deciden dar un mayor relieve a la Orden Martinista, y en el nú­mero de agosto de 1891, “Inicia­ción” publica la creación de un Consejo Supremo compues­to de 21 miembros que, a partir de ese momento, dirigirá la Or­den. Augustin Chaboseau será miembro de este consejo, y ten­drá el número 6 dentro de este grupo de 21 personas. En ju­lio de 1892 la revista “La Plu­ma” presenta a sus lectores un número especial sobrela Magia. Augustin colaborará en esta re­vista con un artículo titulado “La Cadena”. Más tarde, al final del mismo año, Stanislas de Guaita le nombra miembro de la Cámara de Dirección de la “Or­den Cabalística de la Rosa+ Cruz”. Esta Orden constituía una orden interna dentro de la Orden Martinista.

Del Oratorio al Laboratorio

Augustin Chaboseau es un hombre pegado a la tie­rra, le gusta tener en cuenta la realidad, por lo que el tra­bajo especulativo de las Lo­gias no le apasiona durante demasiado tiempo. “Siempre prefirió el altruismo al estu­dio especulativo. Todo cono­cimiento, solía decir, es inútil, vano y egoísta, si no puede contribuir de forma inmedia­ta al bien de los demás” (19). Por eso, a partir de 1893, de­ja de participar en las reunio­nes de las Logias para volver a sus ideas de emancipación a través de la pluma y la pala­bra. Pide cesar en el Conse­jo Supremo de la Orden Mar­tinista para lanzarse a la ac­ción. Papus, por respeto, siempre le guardará su plaza, y su cargo no será nunca ocupado por ningún otro miembro. Augustin, durante todos estos años, ha multiplicado sus contactos. Durante el transcur­so de las cenas de “La Revista Moderna” ha entrado en cono­cimiento con numerosas perso­nalidades de las artes y de la política. Es en este periodo en el que creará un mayor núme­ro de novelas y de artículos en diversas revistas y periódicos (20). La lista es tan larga que no pueden ser citados aquí más que algunos de ellos: “La Fami­lia, La Aurora, La Acción, La Pe­queña República, El Correo de la Tarde, El Fígaro, La Mañana, El Parisiense etc”. Utilizará diversos seudónimos con firma:Pierre Thorcy, Penndok, Pendo­ker, Arc’Hoaz, el Chat Botté, Candiani, Henri Olivier, etc.

Chasboseau Traductor

Su colaboración en “La Pe­queña República”, tuvo una gran importancia en su vida.Fue allí donde conoció a Benoit Malon, a Fourniére y a todos los cabezas del movimiento so­cialista de la época. Y fue con ellos con los que entró en el mundo de la política. En esta época, sus preocupaciones cam­biaron, empezó a cuestionarse sobre las poblaciones del Este, los serbios, los checos, polono­ses, hindues y zulús. Es en esta época cuando sus trabajos de traducción toman una mayor amplitud. Pondremos algunos ejemplos: tradujo del ruso “La petición de boda” de A. Chejov, del inglés, “La ciudad eterna” de Hall Came (21).

Marie Desraime

Participó también en los tra­bajos de la “Liga de los dere­chos humanos” y tomó parte activa en la constitución de diversas universidades populares. Entre 1898 y 1907 dio alre­dedor de trescientas conferen­cias. Augustin tenía ya treinta años y todavía estaba soltero, según parecía, aún no había en­contrado pareja a su medida. Pero en el curso de sus activida­des en la universidad popular del distrito XIV de París, encontró a la que el 17 de diciembre de 1902 habría de convertirse en su esposa, Rosalie Louise Napias.
Esta jovencita era descendiente de un seguidor de Fourier y de una ahijada de Marie Deraisme. Era una activa feminista que colaboraba en la revista “La Fronda” bajo el pseudónimo de Blanca Galien. Había conseguido atravesar las puertas de la fa­cultad de medicina. Educada en el Instituto Pasteur, fue la primera mujer farmacéutica de Francia.
Augustin Chaboseau posee la rara facultad de pode llevar a cabo al mismo tiempo gran cantidad de actividades diferentes. Estas fueron tan numerosas que cuando se estudia su biografía, cuesta creer que pudo llegar a realizarlas al mismo tiempo. Su pasión por la organización del trabajo le llevó a colaborar en la Bolsa del Trabajo donde dio cursos de legislación obrera. También utilizó en este organis­mo su don de lenguas ya que fue traductor e intérprete de doce lenguas vivas. Esto no le quitó tiempo para traducir “La Legislación Obrera en los Estados Unidos” de W.F. Willoughty (23), y para completar este tra­bajo con notas y una introducción en la cual pone de relieve el avance de este país por delan­te de Francia. Siempre sensible a la emancipación de la mujer, traduce “La reglamentación del trabajo de las mujeres y de los niños en los Estados Unidos” (24), así como una “Guía Práctica de Legislación Obrera” (25) y también redactó un “Manual de Legislación Obrera”, que constituyó una Obra maestra. Sus estudios sobre el mundo obre­ro le llevaron a inquietarse por el abandono del campo, y sobre este tema escribió “La desertización del
campo" .

El Compromiso Social.

Hacia 1990, abandonó sus artículos literarios en manos de sus colaboradores y se consa­gró a las revistas científicas. Colaboró en “La Revista de Pa­rís”, la “Revista Científica”, la “Revista General de las cien­cias” etc... Su estudio sobre la Constitución de 1875 bajo el título “Realizaciones democráti­cas” le valió grandes honores de la tribuna de la Cámara de Diputados. Terminó un “Estudio Histórico sobre los Constituyentes de 1848” que fue publicado bajo el patrocinio de la Sociedad para la Historia de la Revolución de 1848 (bajo la presidencia de G. Renard) (26). Más tarde, Alexandre Levais le confió la redacción de su primer volumen de “La Historia de los Partidos So­cialistas en Francia” (de Bebeuf a la Comuna, 1911) (27). Sus actividades políticas fue­ron más y más numerosas. Des­pués de su fracaso en las eleccio­nes municipales de 1908 (28), en 1911, pasó a ser secretario del diputado Pierre Goujon. Augustín Chaboseau era un enamo­rado de la naturaleza, era “un ecologista” antes de que este tér­mino estuviera de moda. Con su amigo Anselme Changeur par­ticipó en la “Sociedad para la Protección de Paisajes de Fran­cia” en 1913. La sede de la Aso­ciación será su propio domicilio, la calle Jenner de París. Fue miem­bro de la Junta Directiva de es­ta Asociación en 1919, y publi­có de 1913 a 1934 artículos so­bre la protección de la naturale­za en “Fígaro”, “Tiempo” y en el “Boletín de la Sociedad para la Protección de Paisajes de Francia”.

Secretario de Aristede Briand.

La Primera Guerra Mundial estalla en 1914. Augustin Chabo­seau es un hombre que se compromete apasionadamente en los asuntos de su país, por lo que no podrá soportar permane­cer apartado por razones de sa­lud. Quería defender a su país, por lo que ofrecerá su trabajo desinteresado en el ayuntamien­to del distrito XIII. Rápidamen­te se dio cuenta de que este tra­bajo rutinario no correspondía sus conocimientos y que podía ser más útil en otros campos. En este momento es cuando to­ma contacto con su antiguo ami­go Aristide Briand, que a la sa­zón, era Ministro de Justicia. Es­te, en razón a la petición que le fue formulada, en el mes de septiembre le nombra secretario particular suyo. Cuando Aristi­de Briand sea nombrado Presi­dente del Consejo y Ministro de Asuntos Extranjeros, conser­vará a Augustin a su servicio. Durante esta colaboración que duró hasta 1917 (30), tuvo que representar al ministro en el transcurso de numerosas mani­festaciones oficiales. Durante es­te periodo, Augustin Chabo­seau llevó a cabo misiones secre­tas acerca de algunos políticos de los Balcanes. De esta forma conquistó la amistad de numero­sos jefes de Estado, tales como el presidente Pachith y el rey Ale­jandro de Yugoslavia (31). Tam­bién estuvo muy unido con el ministro plenipotenciario de Ser­via en París, Milenko R. Vesnitch. Este último era un gran admira­dor de los poemas servios que habían sido traducidos por Au­gustin Chaboseau (32). El gobier­no servio pidió que escribiera una obra histórica. “Los Servios, Croatas y Eslovenos”. En Yugos­lavia estos dos volúmenes han llegado a ser libros de texto en las clases de francés. A su autor, le valieron el título de “Comen­dador de la Orden de San-Saya”, condecoración que le fue envia­da por el Príncipe regente Alejan­dro, el primero de diciembre de 1919 (33). Entre sus numero­sas relaciones, imposibles de re­latar aquí, debe ser señalada su amistad con Roland Bonaparte. Algunos años después de la guerra, de 1922 a 1929, colaboró en “Mercure de Francia”. De­bemos señalar su artículo: “La­touche rehabilitado” (1919). Henri de Latouche (1785 - 1851), primer editor de Henri Chenier, fue además escritor. También era Martinista, y fue el iniciador de Adolphe Desbarolles. La pa­sión de Augustin por la protec­ción a la naturaleza es conoci­da sobre todo por su participa­ción en la protección del Parque de Sceaux. El propietario de es­te parque no tenía medios para mantener un terreno tan gran­de, y en 1923, había decidido parcelarlo y venderlo. Gracias a la Sociedad para la Protección de los Paisajes de Francia y al apoyo de diversas personalida­des, consiguió evitar la destruc­ción de este magnífico espacio verde, haciendo que la propie­dad fuera comprada por el De­partamento del Sena en julio de 1923. Augustin Chaboseau había propuesto en el mes de junio, instalar en el castillo de Sceaux el museo histórico ar­queológico de Ile de France. El proyecto fue adoptado en diciembre de 1930, bajo la direc­ción de Jean Robiquet, Augustin Chaboseau se convirtió en su adjunto y conservó este cargo hasta la declaración de la guerra en 1939.

La Orden Martinista Tradicional

Después de la guerra de1914-1918, Augustin Chabo­seau frecuentaba el “Gran Orien­te de Francia” y “Derechos Hu­manos” con los que estaba re­lacionado desde hacía años. Pro­nunció diversas conferencias en “Derechos Humanos” y par­ticipó en sus actividades has­ta 1937. Cabe preguntarse la causa por la que Augustin Chaboseau eligió frecuentar las logias masónicas en vez de unir-se a las logias martinistas. Es necesario decir que la situa­ción había cambiado grandemen­te desde el fin de la guerra. En efecto, Papus había muerto el 25 de octubre de 1916, antes de terminar la Primera Guerra Mundial. Después de esta fecha, la Orden Martinista había caí­do en un periodo letárgico, ya que la guerra había dispersado a los miembros del Consejo Su­premo, haciendo imposible por ello, el nombramiento de un nuevo Gran Maestro (34). Sin embargo, varios martinistas in­tentaron en esta época, tomar la dirección de la Orden. Entre todos habían deformado el Mar­tinismo de una manera que es­candalizaba a Augustin Chabo­seau. Después de haber compro­bado las numerosas deformacio­nes del Martinismo lionés y pa­risiense, reunió de nuevo a los últimos permanecientes del Gran Consejo Supremo en 1891 y restauró la Orden en 1931. Se procedió a la elección de Gran Maestro y fue Augustin el que resultó elegido. Sin embar­go, dejó este cargo en manos de Victor-Emile Michelet. A la muerte de Michelet, en julio de 1938, Augustin Chaboseau asumió el cargo de Gran Maes­tro. A la Orden que de esta ma­nera había reanudado activida­des, los martinistas añadieron el calificativo de “Tradicional” para distinguirla de los diversos movimientos no ortodoxos. Por este gesto, los Martinistas reivin­dicaban “la perennidad de la Orden fundada por Papus jun­to con ellos.., afirmándose co­mo los únicos que justificada­mente podían manifestar esta regularidad” (36). La Orden Martinista Tradicional permane­cerá discreta hasta su entrada en la F.U.D.O.S.I. a finales del año 1939. A partir de esta fecha, Augustin Chaboseau se convir­tió en uno de los tres Impera­tors de la F.U.D.O.S.I. (36). Desgraciadamente la guerra de 1939-1945 iba a contrariar los proyectos de los Martinistas. Esta “maldita guerra” afectó pro­fundamente a Augustin Chabo­seau, que había huido de la ca­pital con sus nietos y había bus­cado refugio en su querida Bre­taña” (37). Terminó en Saint­Servan, (cerca de Saint-Malo) sus últimos volúmenes de la “Historia de Bretaña”. Su hijo Jean se encontraba en el frente, y era madame Jeanne Guesdon quien le reemplazaba como secretaria administrativa en sus relaciones con el extranjero Je­an Chaboseau conseguía, a pe­sar de todo, volver de vez en cuando. En las Navidades de 1939, Agustín y Jean Chabose­au, al igual que Georges Lagre­ze, estaban de nuevo unidos y trabajaban en la reorganización de la Orden Martinista tradicio­nal, que por causa de la guerra, actuaba en la clandestinidad. Fue entonces cuando enviaron una grata carta a Ralph M. Lewis. Hacia el fin de la guerra, a pesar de la ocupación, tuvo que volver a París. Algún tiem­po antes de finalizar la guerra, los soldados alemanes irrumpie­ron en su casa y saquearon su biblioteca. Necesitaron un ca­mión para llevarse los libros, de tantos que había. Afortunada­mente, Augustin Chaboseau ha­bía sido prevenido a tiempo, y tuvo tiempo de destruir los do­cumentos que atestiguaban sus actividades iniciáticas, escapan­do de esta forma de lo peor. “Hasta las últimas semanas, su actividad intelectual fue muy intensa: quince días antes de su muerte, redactaba notas para un trabajo posterior, traba­jaba en un poema de doce can­tos sobre Buda (desgraciadamen­te quedó interrumpido en el canto siete), y había escrito dos conferencias para las futuras reu­niones martinistas. El dos de enero de 1946, murió calma y serenamente, su pobre cuerpo era ya demasiado débil para que en él permaneciera su espí­ritu”. Así acaba este retrato de Au­gustin Chaboseau. Todavía que­da mucho que decir sobre sus realizaciones literarias (por ejem­plo, su colaboración en la gran enciclopedia Larousse), políti­cas e iniciáticas. Pero lo esen­cial era poner al descubierto a un ilustre Martinista que, “estan­do nutrido por la doctrina del amor y de la caridad del Marti­nismo, por los estudios trascen­dentes de la Rosa-Cruz y de Saint-Yves de Alveydre” (39), se esforzó toda su vida en poner en práctica los más altos ideales que un hombre puede concebir.

Orden .................................... Orden
Martinista ............................. Cabalística
Tradicional ............................
de la Rosacruz
La Cámara
de Dirección de la Orden Cabalística
de la Rosacruz.
El Consejo Supremo de la Orden Martinista Tradicional.
El Grupo Martinista Brocéliande.
Le informan de la partida hacia las Esferas Superiores
del Hermano PIERRE AUGUSTIN CHABOSEAU
Presidente de la Cámara de Dirección de la Orden Cabalística
de la Rosacruz.
Gran Maestro de la Orden Martinista Tradicional.
Presidente del grupo Martinista Brocéliande.
"No temo morir en el deseo de unos mejores pastos
Ya que ante mis ojos, como si de un espejo
se tratara, aparece La Vida Futura."

NOTAS:

(1) “Victor-Emite Michelet, Poeta Esotérico”, Richard Knowles, Vm, París 1954

(2) Tan solo hay que hacer una pequeña reseña biográfica: “Vi­da y Misterio de los Rosacru­ces”, de Jean Claude Frére, Maison Mame, París 1973, que a pesar de algunos errores, está bien documentada.

(3) A esto hay que añadir una im­portante cantidad de docu­mentos y correspondencia con numerosas personalidades, así como los documentos de su hijo Jean Chaboseau. Debe­mos agradecer a Madame M.C. que ha tenido la amabilidad de confiarnos estos preciosos documentos.

(4) Pierre 1, llamado “mal cléri­go” porque había colgado los hábitos, era hijo de Yolande de Courcy y de Robert II, Con­de de Dreux y de Perche, te­nía por abuelo a Robert I, hi­jo mayor de los cuatro de Louis VI, el Gordo, cuyo ter­cer hijo fue Luis VII, el Joven, padre de Philippe Augusto. Pierre 1 fue armado caballero por el rey de Francia en 1209. Ver “Historia de Bretaña an­tes del siglo XIII”. Augustín Chaboseau, pág. 218 y 152, ed. La bolsa de las ideas, París1926.

(5) “In Memoriam, Augustin Cha­boseau”. R. Louise Chabo­seau, página 1 y notas de Augustín Chaboseau sobre el origen de la familia Chabo­seau.

(6) “Mi libro de bordo... “pág. 3 y 4.

(7) “In Memoriam... “pág. 5.

(8) Ver “Los Pioneros del Espiritis­mo en Francia, Documentos para ¡a formación de un libro de oro sobre tas Ciencias Psí­quicas” recogidos por J. Mal­gras, Lib. “sobre Las Ciencias Psicológicas”, París 1906, pág. 104.

(9) Jean Macé fundó la “Liga Fran­cesa para la enseñanza” en 1886, con el fin de favorecer [a difusión de la instrucción en las clases populares. Des­de 1967 lleva el nombre de “li­ga de enseñaza y de educación permanente”.

(10) René Caillet, fundador de “L’E­toíle”, diario en el que partici­pó Augustin Chaboseau, des­pués de haber sido un néantis­ta y un positivista, fue conver­tido al espiritismo por Leyma­rie en el año 1870.

(11) Este museo fue fundado por E. Guimet (1836 - 1918), in­dustrial y arqueólogo, a La vuel­ta de la misión que le había confiado el Ministerio de Ins­trucción Pública para ir a estu­diar “in situ” las religiones del Extremo Oriente. Se insta­[6 primeramente en Lyon cer­ca del Parque de la Tete d’Or, inaugurado por Jules Ferry el 30 de septiembre de 1879. E. Guimet lo transfirió en 1884 a París, Plaza de Iéna, con el fin de ponerlo al alcance de los buscadores. En 1945 se convirtió en el departamento de artes asiáticas del Museo del Louvre.

(12) Amélie, nacida Nouél de Latou­che, era la sobrina del poeta Henri de Latouche.

(13) “Mi libro de bordo... “pág. 87. Augustin Chaboseau preci­sa que no solamente A. Desba­rolles inició a Amélie en el Martinismo, sino que tambi­én le enseñó algunas técnicas de pintura. Es preciso recor­dar que Adolphe Desbarolles, antes de consagrarse por ente­ro a ¡a quiromancia, era un pintor de talento. (sobre es-te punto, ver el “Diccionario Histórico y Racional de los pintores”, por Adolphe Siret, Bruselas 1883, Tomo 1, pág. 270).

(14) “Mi libro de ....... “pág. 88.

(15) “Ensayo sobre la vida y la doctrina de Saint-Martin, el Filósofo Desconocido”, E. Caro, París Hachette 1852; “Saint-Martin el Filósofo Desconocido” J. Matter, Pa­rís 1862; “La Filosofía Mís­tica en la Francia del si­glo XVIII, Saint-Martin y su Maestro Martines de Pas­qually”, a. Franck, París 1866.

(16) “Mi libro de bordo... “pág. 88. Esta última información es muy importante, ya que precisa que la iniciación que recibió Augustin Chaboseau de Amélie de Boisse-Morte­mart, no era tan sólo una ini­ciación a la lectura de Saint­Martin.

(17) “In Memoriam.. . “pág. 10.

(18) “Ensayos sobre filosofía bu­dista” In 82, Carré, París 1891, este libro ha sido ree­ditado en 1946 por la Libre­ría Astra.

(19) “In Memoriam... “pág. 14.

(20) En 1921, reunió en una obra titulada “la Halte a la som­bra”, las numerosas obras en verso que habían apa­recido en varios periódicos y revistas. En 122, Casa fran­cesa del arte y de la edición1921.

(21) “Una petición de boda”, li­bro ir> 42, París Delamain y Botelleau 1922. “La ciudadeterna”, editada en “La Acción”, como folleto, y des­pués en 1911 por la Casa de Publicaciones literarias y Poéticas.

(22) Maria Deraisme, feminista de los primeros tiempos, es-tuvo también en colabora­ción con Georges Martin, en el origen de la creación de la primera masonería mixta, el Derecho huma­no, en 1893. Su hermana Mme. Anna Feresse-Derais­me actuará como testigo en el matrimonio de Louise y Augustin.

(23) Editado por Giard y Brière, en París en 1903.

(24) Editado por E. Cornely en 1907, después en 1908.

(25) Publicado por Giard y Brière, París en 1910.

(26) Folleto ir> 8~’, París E. Cor­nely 1911.

(27) En 12~ París, Marc Riviere 1911.

(28) Fue candidato del Partido So­cialista (S.F.I.O) por el distri­to 13 de París, Barrio Salpé­triére.

(29) Después del segundo Congre­so Internacional para la Protección de la Naturale­za que tuvo lugar en Pa­rís del 30 de junio al 4 de julio de 1931, cuyo congreso fue abierto por un discurso del Presidente de la República Francesa, Al­bert Lebrun, Augustin Cha­boseau dio una conferencia sobre “Los parques nacio­nales en los Estados Unidos”. Los trabajos de este con­greso fueron publicados en 1932 por la Sociedad de Edición Geográfica, Maríti­ma y Colonial, en 1932, con el texto de A. Chaboseau, pág. 391.

(30) Aristide Briand (1862 -1932). Después de la guerra fue partidario de una política de reconciliación con Ale­mania. Fue 11 veces Presi­dente del Consejo y 17 veces Ministro de Asuntos Exte­riores. Firmó el acuerdo de Locarno en 1925. Fue tam­bién uno de los organizado­res de la Sociedad de las Na­ciones, que en 1946 se con­vertiría en la O.N.U. En 1926 recibió el premio Nobel de la Paz.

(31) Ver “Vida y Misterios de los Rosacruces”, Jean Claude Frères, Maison Mame, París1973, pág. 134.

(32) Los servios y su epopeya na­cional” en 162, Bossard, París 1919, publicado con un prefa­cio de M.R. Vesnitch.

(33) “In Memoriam... “pág. 21.

(34) “Con Papus muere el Marti­nismo”, Jollivet Castellot; “Ensayo de Síntesis de las Ciencias Ocultas”, E. Nourry, París 1928, pág. 189.

(35) “El Martinismo”, Robert Am­belain, Niclaus, París 1946, pág. 174.

(36) Para todo lo concerniente a la historia del Martinismo, ver el artículo “El martinis­mo, historia de una Orden tradicional”, en esta misma revista.

(37) “In memoriam... “pág. 25.
(38) “In memoriam... “pág. 25.
(39) “In memoriam... “pág. 14.

Fuente Texto: El Rosacruz. Enero/Febrero/Marzo 1993. Editado por la 0rden Rosa+Cruz, AMORC.

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